lunes, 10 de octubre de 2011

Una poesía a tu recuerdo, querida Abuela mía

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A tu recuerdo, querida abuela mía





Ella tenía las manos puras,
era dulzura su blanca voz
y daba siempre una sonrisa
como caricia o consolación.



Su fe en el mundo era constante
y su semblante era el candor,
siempre ofrecía palabras nobles
y como roble aceptó el dolor.



Su sufrimiento la hacía fuerte
y a la muerte nunca escuchó
mas un Agosto, la Traicionera,
cruel y certera, me la robó.



Y fue mi llanto de frío invierno
y en mí fue infierno su tibio adiós,
mas su recuerdo siempre me habita
como infinita muestra de amor.



Ella era Santa, era divina,
la Celestina de mi ilusión,
su rostro hermoso en mí dormita
y ella palpita en mi corazón.



Y me ha dejado palabras bellas,
brilla su estrella en mi interior,
musa del alma que aún me guía
como vigía de una estación.



Era mi Abuela como mi madre,
o como un padre, o casi Dios;
la amaba tanto que aún mi llanto
es el quebranto que escribo hoy...




Ya pasaron 13 años desde que no estás físicamente conmigo,
y hoy, no sé por qué, te extraño tanto...
pensar que vos me enseñaste, entre tantas cosas bellas,
 que: ACEPTAR UNA AUSENCIA
ES VESTIR DE ROSAS EL JARDÍN DE LOS RECUERDOS.




A  Blanca Arminda Castro de Bonsangue


By Mariela




Poesía recomendada: La Abuela Arminda