lunes, 8 de noviembre de 2010

El Talismán de la Buena Suerte y el Amor- Relato Corto

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EL TALISMÁN



Aún recuerdo cómo la encontré. Aquella tarde venía de la cafetería "Lolita" , luego de compartir una Coca con Sonia, mi mejor amiga y algo brillaba en un rincón de la esquina. Apresuré mi paso para llegar rápido; al llegar, miré alrededor y nadie venía. Hice como que me agachaba a recoger algo con total naturalidad y la alcancé. Inmediatamente la guardé en mi bolsillo, aunque no estaba haciendo nada malo, sabía que le pertenecía a alguien más, pero pensé: "Es mía". Me apuré por llegar a casa y poder observarla, de alguna manera, eso me inquietaba.
Cuando llegué, dejé el bolso en el sillón ( mejor dicho, lo arrojé), luego me dispuse a disfrutar de mi fortuna. Era  labrada, obra de un artesano, se notaba el fino trabajo, tenía dos piezas engarzadas en la punta que cuando uno las unía, quedaban entrelazadas y una llave, un candado y una manito con dos piedras que la adornaban !Oh, es preciosa!  ( exclamé), como si se tratara de alguna fina joya antigüa y observé que se había roto su broche. Se me ocurrió pegarlo, así lo hice y me adueñé de ella como si fuese mi objeto preferido. De hecho, en eso se transformó, ya que al observarla, siempre pensaba en Carlos. Aquel muchacho del colegio que tanto me gustaba y con quien nunca había cruzado palabras. 
Recuerdo pasarme horas observándola y pensar en él. Aquella pulsera tenía un brillo tan especial que al admirarlo, algo dentro de mí, se estremecía. Pensaba con mayor intensidad en mi deseo de poder conocerlo siquiera; en que quizá, algún día, él me diría de salir o algo...
Por eso, sufrí tanto al extraviarla. Fue como si algo de mí se hubiese ido con ella, algo invaluable y poderoso, no me pregunten qué, pero siempre lo he de sentir así. Por las noches, recordaba su belleza y la añoraba ( creo que era por su significado), ella traía a Carlos conmigo, sin ella, me costaba pensar en él con un sentido positivo. Era aquel objeto que encontré fortuitamente un Talismán que me otorgaba el poder de creer que la vida con el chico que quería era posible. Me sentía perdida sin ella.
Pasé una semana así, extrañando aquel objeto misterioso que tantos sueños me prometió sin saberlo y esa mañana, aquel último viernes, decidí olvidarla. 
Me dispuse a ir a la escuela sabiendo que ya terminaban las clases, pensé en el baile de egresados y me dije que debía ir, sin compañía masculina, pero debía ir, ya que luego todos tomaríamos caminos diferentes y luego de eso, probablemente sólo nos veríamos en dos o tres reuniones más, cada diez años, así que debía ir.
Alguien tocó a mi puerta, pensé que podía ser la vecina, pero al asomarme, vi que era Carlos. Rápidamente  y casi sin aire, abrí:
- !Hola! ¿ Sos Silvana Marcini?
- Si- respondí casi sin voz.
- Sabes que encontré esto hace como una semana en mi jardín- sacó una bolsita de arpillera y la desenvolvió- dice tu nombre.
- ¿ Qué? ¿ La Bolsita?- pregunté extrañada.
- No, la llave que tiene la pulsera que envolví en ella.
Y un escalofrío envolvió mi cuerpo y no pude dejar de sonreír. Él también sonreía. Luego, sin dejar de mirarme, me acompañó hasta el Colegio.
!Ah! Terminé casada con él, por si eso se preguntaban Y la pulsera... La guardo como oro y ¿ Saben qué? Ella siempre tuvo inscripto su nombre en la llave, no el mío.


By Mariela



Pasen a visitarlos, tienen cosas muy bonitas.

4 comentarios:

Felipe dijo...

Hermosísimo relato en el que sentimiento se apodera de nuestro ser

Gracias

Abrazos

Tino dijo...

¡¡Apasionante!!! y conmovedora historia de un amor realmente hermoso.

Bellísima entrada. Te felicito amiga, por ello y por "ese Carlos" único y maravilloso.

Un abrazo para ti, querida amiga!.

Mariela Marianetti dijo...

Gracias felipe. Me alegra que te agrade. Un gusto encontrarte aquí.

Cordiales saludos

Mariela Marianetti dijo...

Gracias estimado Tino por tus palabras ! Me alegra que te agrade mi relato. Un abrazote amigo