martes, 14 de septiembre de 2010

Cuento y Pesadilla de una Mujer Pequeña

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Anoche soné con el Dr. Huesa. Estaba en su consultorio mirando unos bellos peces, lo único hermoso que adorna su sala, los sentía tan reales, tan vivos. Nìtidamente veía a Clara, su secretaria, con su largo cabello rubio, acercarse a mi silla a decirme que él ya venía.
El perfume de la mujer me repugnaba, era fuerte como la madera seca de los viejos robles, con algo de almizcle y limón, pero lo percibía agrio y penetrante. Tenía olor a muerte !No lo soportaba! Sì, sì, en mi sueño percibía los aromas, aparte de los colores.
Me sentía impaciente por la llegada de Huesa, sabía que traía los resultados de mis últimos análisis. Mi dilatada mamografìa ( en realidad la primera que me hice en la vida). En aquel momento ,sólo podía lamentar no haberla hecho antes, cuando descubrí el bultito que tanto me molestaba.
Sentía mucha ansiedad mirando los lirios que adornaban la sala !Lirios! !Qué oportuno! ( pensaba en mi nerviosismo) sabiendo que son las flores preferidas para ofrendar a los muertos, pensé que las calas me agradaban más... pero lirios, en fin. Intentaba distraerme y no lo conseguía.
Entonces, comencé  a leer la última revista Variety mientras mis latidos se descontinuaban, a veces se aceleraban y, otras, parecían lentamente hundirse en un llano silencioso de ausencias.
En eso sonó el teléfono.
Clara, con su voz de flauta atendió diciendo:
- Consultorio del Dr. Huesa, buenos días- un silencio invadió la sala- Sí Doctor, le diré... Sí, sí, se los daré.
Mientras la escuchaba, rezaba, pensaba en Dios y en la levedad de la vida. En ésa instancia, mi taquicardia era incontable.
Al cortar el teléfono, ella me dijo:
- Sra. de Sosa, el Doctor no puede venir hoy, la verá mañana  pero me dijo que le entregara sus resultados. Hablarà con usted mañana a las 17 hs- tomó un sobre y me lo dio.
Lo recibí y no puedo recordar si la saludé o no. Sí recuerdo que en mi sueño, iba como en una nebulosa por la calle, pensando en qué hacer, si abrirlos e intentar interpretarlos o esperar hasta el otro día.
Sé que llegué a mi casa, lo que no sé es cómo, pero estaba con mi esposo y mi hijo, ellos me hablaban algo que no alcanzaba a escuchar. Estaba sorda a sus palabras. Soló quería recostarme e intentar dormir ( aunque internamente me decía que debía despertar).
De repente me vi de nuevo en el consultorio del Doctor, sólo que estaba directamente frente a él y él me decía:
- Señora, tiene cáncer, se encuentra alojado en su seno derecho. No se preocupe ni se asuste ( era porque me veía sudar), pues la medicina actual cuenta con muchos medios para que su calidad de vida no se vea alterada, usted puede y debe luchar. Su perspectiva de vida depende de los resultados de los tratamientos que encaremos...y bla, bla, bla...
Mientras me hablaba yo decía en voz alta:
- !Debo despertar! !Debo despertar! !Es sòlo una pesadilla! !Debo despertar!
Y no sé cómo mi sueño se diluyó. Y desperté.
Estoy en su consultorio, envuelta con el aroma a la madera seca de los viejos robles, con algo de almizcle y limón, con Clara mirándome con pena y el Doctor dicièndome:
- Señora. Tiene càncer.
En tanto los peces de colores ya no se ven tan bellos, ni me desagradan tanto los lirios y la verdad, ni siquiera me importan las calas...



6 comentarios:

Felipe dijo...

Amiga Mariela

Terrible relato el que nos traes hoy aunque no alejado de la realidad.

El cáncer de mama es una terrible enfermedad que soportan muchas mujeres y que ,a veces,debe extirparse la zona en que la mujer se siente más mujer y persona.

Abrazos entristecidos

Mariela Marianetti dijo...

Hola felipe, sì, terrible realidad que la mujer siempre debe controlar, para no sentir esa pesadilla.

Un abrazo hasta tu lugar.

Miuris dijo...

Que bueno que fue un sueño, porque lo es cierto?
Un relato conmovedor y lamentable que sucede a diario al rededor del mundo.
La vida nos expone a pruebas tan duras a veces, tenemos que confiar siempre en Dios.

Un abrazo amiga querida y bendiciones

Nela dijo...

¡Que triste!
Besos
Nela

Mariela Marianetti dijo...

Sì Miuris, es sòlo un sueño. Para evitar la pesadilla hay que hacerse los controles cada año y confiar en Dios.

Un abrazo y me alegra tu presencia

Mariela Marianetti dijo...

Hola nela! Sì es triste. gracias por tu paso.

Un cordial saludo