martes, 21 de febrero de 2012

JUAN DE DIOS PEZA - Reír Llorando

Comparte este Post en Facebook
Una vez, hace muchos años, descubrì un poema que me pareció y aún me parece que capta la esencia de la tristeza; una excelsa analogía de las fachadas que , a veces, nos sirven para cubrir nuestro verdadero rostro. Hoy lo reedito ya que fue uno de los primeros aportes del Blog, con el fin que recordemos un poema memorable.
Su Autor es Juan de Dios Peza. Gran Poeta Mexicano que desarrolla una de las líricas más cabales del país azteca. Fue considerado por su estilo, el precusor de los Modernistas.
Su dominio del arte de rimar y su gran sensibilidad, hacen de èl uno de los preferidos de la crìtica y del público.
( Fte: Antología Básica Contemporánea de la Poesía Iberoamericana)



REIR LLORANDO


Viendo a Garrick, actor de Inglaterra,
el pueblo al aplaudirlo le decía:
- Eres el más famoso de la tierra,
y el más feliz...-
Y el cómico reía.


Víctimas del spleen los altos lores,
en sus noches más negras y pesadas
iban a ver al rey de los actores
y cambiaban sus spleen por carcajadas.


Una vez ante un médico famoso
llegóse un hombre de mirar sombrío.
-Sufro-le dijo-de un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.


Nada me causa encanto ni atractivo,
no me importa mi nombre ni mi suerte,
en un eterno spleen muriendo vivo
y mi única pasión la de la muerte.
Viajad y os distraeréis
-Tanto he viajado.
Las lecturas buscad
-Tanto he leído.
Que os ame una mujer
-Si soy amado.
Un título adquirid
-Noble he nacido.
¿Pobre seréis quizás?
-Tengo riquezas.
¿De lisonjais gustáis?
-Tantas escucho.
¿Què tenèis de familia?
-Mis tristezas.
¿Vais a los cementerios?
-Muchos... mucho.
¿De vuestra vida actual tenéis testigos?
-Sì, más no dejo que me impongan yugos,
yo les llamo a los muertos mis amigos
y les llamo a los vivos mis verdugos.


Me deja- agregó el médico- perplejo
vuestro mal, mas no debo acobardaros,
tomad hoy por receta este consejo
sólo viendo a Garrick podéis curaros.
- ¿A Garrick?
Sí, a Garrick... La más remisa
y austera sociedad le busca ansiosa,
todo aquel que lo ve, muere de risa,
tiene una gracia artística asombrosa.
- ¿Y a mí me hará reír?
Oh. sí, os lo juro,
él sí, nadie más que él, mas...¿ Qué os inquieta?
Así- dijo el enfermo- no me curo,
yo soy Garrick... cambiadme la receta.





Cuántos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el actor suicida,
sin encontrar para su mal remedio.
!Oh, cuántas veces al reír se llora!


Nadie en lo alegre de la risa fìe,
porque a los seres que el dolor devora
el alma llora cuando el rostro rìe.


Si se muere la Fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestra planta pisa,
lanza a la faz la tempestad del alma
un relámpago triste: La sonrisa.


El carnaval del mundo engaña tanto,
que las vidas son breves mascaradas,
!Aquí aprendemos a reìr llorando
y también a llorar con carcajadas!




21/5/2010/Aquí adjunto otro poema aportado Por Avezul Gentilmente. !Muchas Gracias!






Fusiles y Muñecas

CUADRO REALISTA


Juan y Margot, dos ángeles hermanos
que embellecen mi hogar con sus cariños
se entretienen con juegos tan humanos
que parecen personas desde niños.

Mientras Juan, de tres años, es soldado
y monta en una caña endeble y hueca,
besa Margot con labios de granado
los labios de cartón de su muñeca.

Lucen los dos sus inocentes galas,
y alegres sueñan en tan dulces lazos;
èl, que cruza sereno entre las balas;
ella, que arrulla un niño entre sus brazos.

Puesto al hombro el fusil de hoja de lata,
ell kepis de papel sobre la frente,
alienta el niño en su inocencia grata
el orgullo viril de ser valiente.

Quizá piensa, en sus juegos infantiles,
que en este mundo que su afán recrea,
son como el suyo todos los fusiles
con que la torpe humanidad pelea.

Que pesan poco, que sin odios lucen,
que es igual el más débil el más fuerte,
y que, si se disparan, no producen
humo, fragor, consternación y muerte.

¡Oh, misteriosa condición humana!
Siempre lo opuesto buscas en la tierra;
ya delira Margot por ser anciana,
yJuan, que vive en paz, ama la guerra.

Mirándoles jugar me aflijo y callo:
¿Cuál será sobre el mundo su fortuna?
Sueña el niño con armas y caballo,
la niña con velar junto a la cuna.

El uno corre de entusiasmo ciego,
la niña arrulla a su muñeca inerme,
y mientas grita el uno: !Fuego! fuego,
la otra murmura triste: Duerme, duerme.

A mi lado ante juegos tan extraños
concha, la primogénita, me mira:
¡Es toda una persona de seis años
que charla, que comenta y que suspira!

¿Por qué inclina su lánguida cabeza
mientras deshoja inquieta algunas flores?
¿Será la que ha heredado mi tristeza?
¿Será la que comprende mis dolores?

Cuando me rindo del dolor al peso,
cuando la negra duda me avasalla,
se me cuelga del cuello, me da un beso,
se le saltan las lágrimas y calla.

Sueltas sus trenzas claras y sedosas,
y oprimiendo mi mano entre sus manos,
parece que medita en muchas cosas
al mirar cómo juegan sus hermanos.

Margot, que canta en madre transformada,
y arrulla a un hijo que jamás se queja,
ni tiene que llorar desengañada,
ni el hijo crece, ni se vuelve vieja.

Y este guerrero audaz de tres abriles
que ya se finge apuesto caballero,
no logra en sus campañas infantiles
manchar con sangre y lágrimas su acero.

¡Inocencia! ¡Niñez! ¡Dichosos nombres!
Amo tus goces, busco tus cariños;
cómo han de ser los sueños de los hombres,
más dulces que los sueños de los niños!

¡Oh, mis hijos! No quiera la fortuna
turbar jamás vuestra inocente calma,
no dejéis esa espada ni esa cuna:
¡Cuando son de verdad, matan el alma!
21 de mayo de 2010 09:39


Autor: Juan de Dios Peza


PD: Si tenés más datos de este Gran Autor como su biografía u otros poemas, podes adjuntarlos en comentarios, los pondré en esta entrada con el nombre de la persona que lo envíe.





Poeta, Poeta clásico, reír llorando, leer Reír Llorando, Poema Reír llorando, Juan de Dios Peza, Reseña biográfica de Juan de Dios Peza, Biografía de Juan de Dios Peza, Leer a Juan de Dios peza, Autores Clásicos, Poema reír llorando













8 comentarios:

bruja Mar dijo...

Sabes que mi viejo, hoy fallecido decía que lo habia conocido, no se tal vez, voy a preguntar a la "parentela" y despues te cuento si es que averiguo algo en serio, saludos y gracias por haber pasado por LoBocAs, y te tendremos en cuenta para el próximo concurso, bye!

Miuris dijo...

No te imaginas cuantos recuerdos has removido dentro de mi, mi madre, fanática de una especie de calendario llamado "Almanaque Pintoresco de Bristol", que ignoro si existe aún, se lo llevaban a la casa cada fin, o principio de año.
Yo que siempre fui una devoradora de poemas,aún ni sabía bien leer y escribir, pero ese poema por lo que dice, me conmovió de tal manera que nunca lo olvidé, sin embargo jamás había hablado de esto con nadie, al leerlo ahora consciente de lo su gran verdad, no pude evitar un estremecimiento de emoción, recordando aquel momento, uf! Cuanto ha llovido por Dios.

Un cálido abrazo

Mariela Marianetti dijo...

Muchas Gracias Bruja Mar por dejar tu comentario. Bueno, si averiguas algo cierto va a ser un gusto saberlo.
Un gusto recibirte en mi blog, el tuyo , hermoso!

Mariela Marianetti dijo...

Y sì, iuris, creo que es uno de esos poemas Inmortales o Universales. El autor nos lleva fàcilmente a la identificaciòn, creo que todos, de alguna manera, nos hemos sentido alguna vez como Garrick.

Me encanta lo que me cuentas de tu madre. Es bueno tocar las fibras emocionales, a uno lo hacen sentir vivo.

Y sì, cuanto a llovido desde entonces, nos lloviò a las dos.

Un abrazo Miuris y muchas gracias por tu presencia.

avezul dijo...

HOLIS QUERIDA MARIELA, ME ENCANTA ESE POEMA, ME TRAE BELLOS Y TRISTES RECUERDOS, PUES TE DEJO UN SALUDITO Y UN BESO AL PEQUEÑO MARQUITOS!!

avezul dijo...

Mariela aqui dejo este hermoso poema de Juan de Dios Peza, otro de mis preferidos, me recuerda mucho a mi niñez, cuando jugaba con mis muñecas y el mundo no era tan terrible, donde impregnaba la inocencia y el respeto.

Fusiles y Muñecas

CUADRO REALISTA

Juan y Margot, dos ángeles hermanos
Que embellecen mi hogar con sus cariños
Se entretienen con juegos tan humanos
Que parecen personas desde niños.

Mientras Juan, de tres años, es soldado
Y monta en una caña endeble y hueca,
Besa Margot con labios de granado
Los labios de cartón de su muñeca.

Lucen los dos sus inocentes galas,
Y alegres sueñan en tan dulces lazos;
El, que cruza sereno entre las balas;
Ella, que arrulla un niño entre sus brazos.

Puesto al hombro el fusil de hoja de lata,
El kepis de papel sobre la frente,
Alienta el niño en su inocencia grata
El orgullo viril de ser valiente.

Quizá piensa, en sus juegos infantiles,
Que en este mundo que su afán recrea,
Son como el suyo todos los fusiles
Con que la torpe humanidad pelea.

Que pesan poco, que sin odios lucen,
Que es igual el más débil el más fuerte,
Y que, si se disparan, no producen
Humo, fragor, consternación y muerte.

¡Oh, misteriosa condición humana!
Siempre lo opuesto buscas en la tierra;
Ya delira Margot por ser anciana,
Y Juan, que vive en paz, ama la guerra.

Mirándoles jugar me aflijo y callo:
¿Cuál será sobre el mundo su fortuna?
Sueña el niño con armas y caballo,
La niña con velar junto a la cuna.

El uno corre de entusiasmo ciego,
La niña arrulla a su muñeca inerme,
Y mientas grita el uno: Fuego! fuego,
La otra murmura triste: Duerme, duerme.

A mi lado ante juegos tan extraños
Concha, la primogénita, me mira:
¡Es toda una persona de ses años
Que charla, que comenta y que suspira!

¿Por qué inclina su lánguida cabeza
Mientras deshoja inquieta algunas flores?
¿Será la que ha heredado mi tristeza?
¿Será la que comprende mis dolores?

Cuando me rindo del dolor al peso,
Cuando la negra duda me avasalla,
Se me cuelga del cuello, me da un beso,
Se le saltan las lágrimas y calla.

Sueltas sus trenzas claras y sedosas,
Y oprimiendo mi mano entre sus manos,
Parece que medita en muchas cosas
Al mirar cómo juegan sus hermanos.

Margot, que canta en madre transformada,
Y arrulla a un hijo que jamás se queja,
Ni tiene que llorar desengañada,
Ni el hijo crece, ni se vuelve vieja.

Y este guerrero audaz de tres abriles
Que ya se finge apuesto caballero,
No logra en sus campañas infantiles
Manchar con sangre y lágrimas su acero.

¡Inocencia! ¡Niñez! ¡Dichosos nombres!
Amo tus goces, busco tus cariños;
Cómo han de ser los sueños de los hombres,
Más dulces que los sueños de los niños!

¡Oh, mis hijos! No quiera la fortuna
Turbar jamás vuestra inocente calma,
No dejéis esa espada ni esa cuna:
¡Cuando son de verdad, matan el alma!

Mariela Marianetti dijo...

Gracias querida Avezul por tu comentario que acaricia mi alma.

BIENVENIDA

!Un abrazo hasta tu lugar!

Mariela Marianetti dijo...

Muchas gracias Avezl por aportar este precioso poema al Blog. Confirma la profundidad Peza y el dulce empleo de las rimas que tan agradables son. Como agradable es para mì encontarte aquì.

Un abrazo!!