martes, 4 de octubre de 2011

BIOGRAFÍA DE RUBEN DARÍO

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Quiero compartir con Ustedes apenas una reseña de la obra de este genial autor que escribió con tanta sabiduría, sentimiento y versatilidad.
Nombrarlo es recordar su espíritu poético y traerlo al Postmodernismo como un ícono de aquella época que los más jóvenes merecen conocer.

Nació en 1867 y murió en 1916

Felíx Rubén Garcia-Sarmiento conocido como Rubén Darío, nació el 18 de enero en Metapa. A la edad de doce años publicó sus primeros poemas "La Fé", "Una Lágrima" y "El Desengaño"

Es considerado el Padre del Modernismo movimiento muy importante en la historia de la literatura española. El Modernismo fue hecho por el simbolismo de los franceses y la escuela parisiana. Pero mucho más viene de los franceses porque el modernismo es muy espontáneo, aunque también el movimiento denominado Modernismo viene de los clásicos españoles.

Rubén Darío participó de muchos movimientos literarios en Chile, España, Argentina, y Nicaragua. El movimiento modernista era una recopilación de tres movimientos de Europa: Romanticismo, Simbolismo, y el Parisianismo. Estas ideas expresan pasión, arte visual, armonías y ritmos como música.
Su talento fue reconocido en vida. Viajó a España donde sucumbió a mucha influencia de Europa, una influencia muy liberal. Sus ideas nuevas fueron reflejadas en su poesía de romanticismo y amor. En 1888 publicó la primera recopilación de sus poemas que se llama Epístolas y poemas (1885) y después vino Azul que es una obra muy recordada por su estilo simbólico. Otras obras famosas de Rubén Darío son Prosas Profanas y Otros Poemas (1892), Los raros (1896), Cantos de Vida y Esperanza(1905). Probablemente, el poema más famoso de Rubén Darío es "Canción de Otoño en Primavera."

Rubén Darío es considerado el poeta más importante que escribió en español afuera de la España y es unos de los Poetas más famosos de la historia.


Canción de Otoño en Primavera


Juventud, divino tesoro
¡Ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña, en este
mundo de duelo y de aflicción.

Miraba como el alba pura;
sonreía como una flor.
Era su cabellera obscura
hecha de noche y de dolor.

Yo era tímido como un niño.
Ella, naturalmente, fue,
para mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé...

Juventud, divino tesoro,
¡Ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Y más consoladora y más
halagadora y expresiva,
la otra fue más sensitiva
cual no pensé encontrar jamás.

Pues a su continua ternura
una pasión violenta unía.
En un peplo de gasa pura
una bacante se envolvía...

En sus brazos tomó mi ensueño
y lo arrulló como a un bebé...
Y te mató, triste y pequeño,
falto de luz, falto de fe...

Juventud, divino tesoro,
¡Te fuiste para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Otra juzgó que era mi boca
el estuche de su pasión;
y que me roería, loca,
con sus dientes el corazón.

Poniendo en un amor de exceso
la mira de su voluntad,
mientras eran abrazo y beso
síntesis de la eternidad;

y de nuestra carne ligera
imaginar siempre un Edén,
sin pensar que la Primavera
y la carne acaban también...

Juventud, divino tesoro,
¡Ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer.

¡Y las demás! En tantos climas,
en tantas tierras siempre son,
si no pretextos de mis rimas
fantasmas de mi corazón.

En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
¡Ya no hay princesa que cantar!

Mas a pesar del tiempo terco,
mi sed de amor no tiene fin;
con el cabello gris, me acerco
a los rosales del jardín...

Juventud, divino tesoro,
!Ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
¡Mas es mía el Alba de oro!


La Calumnia


Puede una gota de lodo
sobre un diamante caer;
puede también de este modo
su fulgor obscurecer;
pero aunque el diamante todo
se encuentre de fango lleno,
el valor que lo hace bueno
no perderá ni un instante,
y ha de ser siempre diamante
por más que lo manche el cieno.


Autor: Rubén Darío






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1 comentario:

RELTIH dijo...

"LA CALUMNIA" CONTUNDENTE ACIERTO.
UN ABRAZO